Montaje Escénico sobre la transformación del espacio urbano y la manera de habitar, crear y destruir la ciudad. Montaje escénico realizado por alumnas/os de la asignatura de Escenografía, Dep. escultura, UPV. Presentado en el Teatro de los Manantiales 19 y 20 de Junio de 2010.
lunes, 24 de mayo de 2010
Tú y yo.
Somos dos puntos dibujados en el espacio,
Dos puntos separados por una línea imaginaria,
Que nos une y nos separa,
A la misma distancia y en distinto lugar,
Sólo existe una diferencia entre los dos,
Y es que tú no sabes que estoy aquí.
Imaginaras que existo, pero aún no me conoces,
En cambio, yo si te conozco,
Te miro, te observo en la distancia,
Sé cuando llegas, sé cuando te vas, sé que estás,
Y si no te puedo ver, te imagino
Masturbo y embriago mi mente de ti.
Nunca sabrás quién soy, ni yo tu nombre,
Pero siempre estaremos unidos por esa línea imaginaria que nos separa.
Tú y yo.
domingo, 23 de mayo de 2010
EsCAYOLA - NECESITO ROPA
Ahora estoy probando un accion con escayola y ropa. Estoy investigando ideas del control y 'self surveilance/control.'
El accion es sencillo. Hundo la ropa en escayola y me la pongo. Hasta ahora no ha salido bien. (Sigh) Entonces quiero hacerlo otra vez esta semana.
Me falta ROPA. Teneis Ropa que NO Quereis? Traedla para experimentar, jugar y disfrutar.
GRACIAS
jueves, 20 de mayo de 2010
PROPUESTA PARA ESTRUCTURA MONTAJE
FALTA TÍTULO (La ciudad invisible?)
ESCENOGRAFIA ¿Colchones colgados por el espacio, a modo de pantalla y como elementos para las acciones, pensar bien la situación de los colchones a la hora de hacer la coreografía) Posible utilización de los colchones como paredes, o elementos con los que interactuar.
PÚBLICO EN EL EXTERIOR ANTES DEL COMIENZO
ACCIÓN PROSTITUTA
La prostituta entrega flyers con su propia publicidad. La prostituta acompaña al público hasta los manantiales. (podría ser mery)
PROYECCIÓN "SONRIA POR FAVOR..."
La gente que va entrando en el teatro ve una proyección que pone....."Sonría por favor está siendo usted grabado" Se mantendrá la proyección hasta que todo el mundo esté sentado.
ACCIÓN LIMITAR EL ESPACIO ENTRE PÚBLICO Y ESCENA
Antes de cada acción limitar el espacio con cinta. Formando entre todas las acciones una retícula de la ciudad
ACCIÓN GPS
Todo el grupo de Manantiales sale a escena.coreografía ensayada, memorizada que se ejecutará siguiendo las indicaciones del GPS, hasta llegar un punto en el que el GPS se vuelve loco y todos/as también. Vestuario homogéneo (falta concretar)
ACCIÓN CIUDAD, para situar al espectador en un contexto de ciudad. Abuela en televisor. Música Eva y Yuste
Mientras se saca la televisión, Elena (sale de público) se coloca el hilo metálico, se baja uno de los colchones, todo en un mismo tiempo.
ACCIÓN MUJER/HOMRE DESNUDA/O EN EL COLCHÓN
Búsqueda de una acción en medio, para no reiterar. Podría ser la interacción con el público, con Elena con el hilo.
ACCIÓN REDES
ACCIÓN MEARSE (eva)
ACCIÓN DE HARINA o ROPA
ACCIÓN MAPA DEL MUNDO
ACCIÓN HARINA
Desaparece el mundo, desaparece la retícula.
FIN
OTRAS ACCIÓNES:
- Harina juego infantil + harina mapa mundo (para el final)
- Caretas, emoticono, redes
- Ciudad grabada, abuela televisor...
- Acción mujer dormida, colchón destruido
- Acción mearse
- Frases rita
- Acción hilo
- Juego de la patera
- Acción lavándose los dientes + video ciudad
- Acción bofetadas
- Acción ropa y escayola
martes, 18 de mayo de 2010
cuerpos en espacios urbanos


Guillermo Kuitca nació y creció en Buenos Aires; empezó a pintar en los años dolorosos de la dictadura militar, la represión y los exilios, la guerra absurda de Las Malvinas que, sin duda, les recordaba otros días de terror a muchos argentinos refugiados de una Europa central desmembrada por la (aún reciente) segunda Guerra Mundial. A finales de los setenta y principios de los ochenta, la capital sureña que, en el transcurso del siglo XX logró inventarse mal que bien una vanguardia artística, parecía devuelta a un olvidado estatus provinciano. En esta atmósfera de vísperas de cataclismo, Guillermo Kuitca se refugió en una adolescencia perpetua-como el personaje de El tambor de hojalata de Günther Grass que decidió dejar de crecer. La infancia, con todo lo que nuestra sociedad occidental le insufla, real o míticamente, en cuanto a (hiper)protección y reserva de libertad (del imaginario) se convirtió para Kuitca en la única trinchera.
En la época de la guerra de las Malvinas, según relata el propio Kuitca, empezó a trazar mapas, a llevar el mapa a la pintura. Sería inútil tratar de encontrar su camino en estos territorios apresados por el marco: los mapas de Kuitca, en efecto, si bien no son totalmente imaginarios, desdibujan la geografía de sus anhelos, y en ese sentido, prolongan las lúgubres puestas en escena de su propia recámara. Las regiones que atraviesa (concretamente: los países que su pincel recorre) no reconocen fronteras ni diferencias étnicas. Los nombres de las ciudades y de los pueblos, alterados a veces, conforman poemas concretos, sonidos en un sueño evasivo, el ritmo de las estaciones de ferrocarril que desfilan detrás las ventanillas: Odessa, Frankfurt, Dusseldorf, Pergamino, Lancaster, San Juan de la Cruz. La ciudad poeta. La ciudad iluminada.
El mapa y el plano apenas son superficies evocativas, su textura es sueño y no tienen casi forma. Las carreteras pintadas de rojo, como venas, unen puntos distantes: sistema de irrigación más que de circulación. Los mapas de Guillermo Kuitca sólo representan la superficie de los sueños, la geografía de una angustia.
La gran instalación sin título, formada de camas de niños -extrapolación de la recámara de la infancia- recuerda por su aspecto concentracionario, ciertas instalaciones lúgubres de Christian Boltanski (no es absolutamente casual, tomando en cuenta los orígenes de ambos artistas). Cada una de las camitas lleva pintado un mapa de un país distinto: invitación al sueño vagamundo. El despliegue y la repetición se vuelven metáforas insomniacas de un Oblomov argentino que quiere olvidar que el mundo sigue dando vueltas, allá afuera.
La obra más reciente de Guillermo Kuitca, de los primeros años noventa, presenta ciertos signos de cansancio, como de agotamiento de la angustia que lo provocaba. El contexto de su obra -la crisis argentina, la dictadura, etcétera-, ya no parecen, en efecto, justificar su postura existencial.
lunes, 10 de mayo de 2010
Interesante
viernes, 7 de mayo de 2010





